En su viaje de paseo por Uruguay el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, dijo en una entrevista a EFE que su Gobierno busca evitar que las deportaciones masivas pactadas con Estados Unidos empeoren la ya delicada economía de su país y alertó de que, si no se generan “fuentes de trabajo y oportunidades”, la crisis migratoria podría agravarse.
“Nuestra intención es hacerle ver a los Estados Unidos que tenemos que evitar que estas deportaciones den lugar a un proceso de deterioro económico en un país donde tenemos ya índices preocupantes. Si el efecto va a ser ese, en vez de solucionar el problema de la migración, lo vamos a exacerbar”, indicó Arévalo.
El mandatario, que viajó a Montevideo para asistir el sábado a la toma de posesión del progresista Yamandú Orsi, reivindicó el reciente acuerdo con EE.UU. para recibir hasta un 40 % más de vuelos de migrantes en situación irregular, tanto guatemaltecos como de otras nacionalidades, y aseguró que los detalles del trato “se están terminando de discutir”.
Los migrantes que no sean guatemaltecos serán conducidos a sus respectivos países de origen a expensas de EE.UU., según Arévalo, que quiso dejar claro que el trato -suscrito en febrero durante una visita al país del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio- “ha sido un acuerdo” y no una imposición.
“Somos una escala en un proceso de repatriación”, puntualizó Arévalo, un exdiplomático y filósofo socialdemócrata que nació en Uruguay hace 66 años durante el exilio de su padre, el expresidente Juan José Arévalo (1945-1951).
“La gente no migra porque quiere”
Experto en resolución de conflictos, Arévalo explicó que el pacto también incluye apoyo estadounidense en el desarrollo de infraestructuras estratégicas “a través de alianzas público-privadas” y la búsqueda de empresas extranjeras que quieran instalarse en Guatemala.
“La gente no migra porque quiera irse, se va porque no hay otra opción de futuro”, resaltó el gobernante, que fue diputado en el periodo 2020-2024 por el partido Movimiento Semilla, el mismo que cofundó y le llevó a la Presidencia en enero de 2024.
En Guatemala, el país más poblado de Centroamérica, el 60 % de sus casi 18 millones de habitantes vive en la pobreza y depende en gran medida de las remesas enviadas desde el extranjero, que alcanzaron en 2024 la cifra récord de 21.510 millones de dólares, cerca del 20 % del PIB.
Arévalo reconoció que “la población guatemalteca está preocupada” porque muchas familias se van a quedar sin remesas con el retorno de los migrantes, pero afirmó que su Gobierno “está trabajando con el sector privado para facilitar la reintegración” de los deportados.
“Muchas de estas personas se van a poder integrar a la industria turística, que creció un 13,7 % el año pasado y necesita gente que hable inglés. Muchos tienen experiencia como camareros, chefs o administrativos en el sector hostelero”, apuntó.
El gobernante citó algunas de las medidas adoptadas durante su primer año de mandato, como la creación de la llamada Comisión Nacional contra la Corrupción o la presentación de “más de 250 denuncias” por corruptelas, aunque admitió que aún queda un largo camino por delante (La Comisión Contra la Corrupción fue creada durante la administración del presidente Giammattei).
“La percepción de la población es que la corrupción está por primera vez siendo combatida desde el Ejecutivo y no promovida desde el Ejecutivo”, subrayó Arévalo, que mantuvo varias reuniones durante su viaje a Montevideo, entre ellas una con el expresidente uruguayo José Mujica.
El “Pepe”, concluyó, “es un ejemplo viviente de que la reconciliación de la ética y la política no es un mito, sino una realidad que requiere voluntad y sentido de entrega”.