Investigaciones revelan que una pasajera herida y un guardia de seguridad eran buscados por extorsión y otros delito.
El ataque armado registrado esta mañana contra un autobús de los transportes de Santa Catarina Pinula en la 5ª avenida y 5ª calle de la zona 9 de la capital ha tomado un giro inesperado tras revelarse detalles clave sobre los involucrados.
El incidente dejó dos personas heridas, el piloto de la unidad y una pasajera, pero lo que parecía un ataque más contra el transporte público dio un giro cuando las autoridades identificaron a los heridos y testigos.
Investigaciones y capturas
Tras el ataque, la Policía Nacional Civil (PNC) verificó los antecedentes de los heridos y descubrió que la pasajera Delia Ester González Cuyuch tenía vigente una orden de captura por extorsión en forma continuada, por lo que quedó bajo custodia policial mientras recibía atención médica.
El piloto, Carlos Agustín Enríquez, fue trasladado al IGSS para su recuperación.
Sin embargo, el caso se complicó aún más cuando los investigadores detectaron que en la unidad viajaba un guardia de seguridad privada, identificado como Merlin Alexander Barrios López, quien nunca repelió el ataque a pesar de su función como custodio.
Esta actitud levantó sospechas, por lo que las autoridades verificaron su historial y descubrieron que también tenía una orden de captura vigente por extorsión, asociación ilícita, robo agravado y conspiración.
Una red criminal dentro del autobús
Mientras la PNC procesaba la escena, se presentó en el lugar Ana Edyvit Barillas Soto, pareja del guardia detenido, quien portaba un brazalete electrónico debido a que estaba bajo medida sustitutiva tras haber sido capturada el 15 de agosto de 2024 en Santa Catarina Pinula por el delito de trata de personas.
Según el caso en su contra, se le acusó de trasladar menores de edad a cárceles para ofrecerlas a reos pandilleros, lo que refuerza la hipótesis de que este ataque podría estar vinculado con el crimen organizado dentro del transporte público.
Hipótesis de las autoridades
La PNC no descarta que el ataque esté relacionado con extorsiones internas dentro de la empresa de transporte, ya que es común que pilotos, ayudantes e incluso personal de seguridad privada estén involucrados con pandillas o bandas criminales.
Las autoridades han recomendado a los propietarios de autobuses ejercer mayor control en las contrataciones de su personal para evitar que las rutas sean infiltradas por delincuentes y así proteger a los pasajeros de actos de violencia derivados de disputas criminales.
