Mientras Guatemala vivía dos días de bloqueos y protestas contra el seguro vehicular obligatorio, el Ejecutivo aprovechó el caos para autorizar un endeudamiento masivo y ampliaciones presupuestarias por un total de Q753 millones.
Mientras la atención pública estaba centrada en las manifestaciones y la negativa del gobierno a derogar el acuerdo, el Ministerio de Finanzas Públicas adjudicó bonos del tesoro y aprobó nuevas asignaciones presupuestarias, en una movida que ha generado sospechas sobre el manejo de los recursos estatales.
¿Cómo se distribuyeron los Q753 millones?
Los fondos aprobados el Lunes 18 de marzo de 2025 corresponden a dos grandes rubros:
1. Bonos del Tesoro por Q632.64 millones
• Estos bonos fueron adjudicados en su mayoría para cubrir necesidades del presupuesto general del Estado.
• Se emitieron a tasas de interés que van desde el 6.75% hasta el 7.75%, lo que incrementará la carga de deuda a futuro.
• La mayor parte de estos bonos tienen vencimientos de largo plazo, con fechas hasta el año 2045.
2. Ampliaciones presupuestarias por Q117.9 millones
• Mediante el Acuerdo Gubernativo 44-2025, publicado en el Diario de Centro América, el Ejecutivo modificó la asignación del Presupuesto General para redistribuir estos fondos sin una explicación clara.
• No se detalló a qué ministerios o programas irán estos recursos, lo que deja dudas sobre el propósito real de esta ampliación.
Además, el lunes 18 de marzo, se adjudicaron Q230 millones adicionales en Bonos del Tesoro, dirigidos a pequeños inversionistas, lo que refuerza el endeudamiento del país.
Un movimiento calculado en medio del caos
El gobierno de Bernardo Arévalo tomó estas decisiones financieras sin mayores explicaciones públicas, en un momento en que el país estaba inmerso en la crisis por el seguro obligatorio.
Mientras miles de ciudadanos protestaban en las calles, el Ejecutivo aceleró la emisión de deuda y aprobó más gasto público, sin responder a las interrogantes sobre el impacto que esto tendrá en la economía nacional.
El resultado fue un martes negro para Guatemala, donde la administración Arévalo dobló la apuesta por el endeudamiento, dejando en el aire la pregunta: ¿Hacia dónde va realmente este dinero y cómo se justificará este gasto?