El gobierno de Bernardo Arévalo quedó en evidencia tras una serie de malas decisiones que paralizaron el país, provocaron pérdidas económicas millonarias y terminaron en un bochornoso retroceso con la derogación del seguro obligatorio para vehículos.
Desastre económico: Q600 millones en pérdidas
Las cifras hablan por sí solas. Según la Cámara de Industria de Guatemala (CIG), los bloqueos causaron:
• Q600 millones en pérdidas en apenas dos días.
• 5,000 contenedores varados, afectando importaciones y exportaciones.
• 30 bloqueos que colapsaron el comercio y la producción.
• Pérdidas de Q375 millones por hora, de los cuales Q83.1 millones afectaron a la industria y Q42.4 millones al comercio.
El impacto se tradujo en cierre de negocios, suspensión de actividades laborales y un colapso logístico que golpeó el abastecimiento de productos básicos en varias regiones del país.
Gobierno sin rumbo: decisiones erráticas y caos
El lunes 18 de marzo pasará a la historia como el día negro de la administración Arévalo. Mientras el país ardía en protestas por el seguro obligatorio, el gobierno autorizaba sin transparencia:
• Más de Q753 millones en bonos del Tesoro y ampliaciones presupuestarias, incrementando la deuda pública sin dar explicaciones claras.
• Un decreto improvisado para imponer el seguro obligatorio, sin consulta con sectores afectados.
La falta de liderazgo y previsión convirtió la crisis en un desastre político y económico. Sin capacidad de maniobra, el Ejecutivo dejó que el conflicto escalara hasta que las pérdidas y la presión social lo obligaron a echar marcha atrás.
El ridículo del retroceso
Tras dos días de caos, el gobierno se vio forzado a derogar el seguro obligatorio mediante los Acuerdos Gubernativos 55, 57, 58 y 59 de 2025. El presidente Bernardo Arévalo nunca dio la cara en la crisis y terminó cediendo sin siquiera intentar negociar. El gobierno quedó en ridículo, mostrando debilidad y total improvisación.
Conclusión: una administración sin control
La crisis del seguro obligatorio dejó en evidencia:
• Un gobierno sin liderazgo: incapaz de anticipar el impacto de sus decisiones.
• Una economía en riesgo: con deuda creciente y medidas improvisadas.
• Un Ejecutivo débil: que cede bajo presión, dejando claro que su autoridad es nula.
Mientras Bernardo Arévalo sigue sin mostrar un plan claro para gobernar, Guatemala sigue pagando las consecuencias de su inexperiencia y torpeza.