Un nuevo atentado contra la libertad de prensa conmociona a Guatemala. El periodista Ismael Alonzo, reconocido por su labor informativa en la región del Parcelamiento Chiquirines, fue asesinado a balazos cerca del Parcelamiento Santa Fe, dejando en luto a la comunidad y elevando la alarma sobre la creciente violencia contra comunicadores.
El crimen, perpetrado con extrema violencia, no solo arrebata la vida de un periodista, sino que representa un ataque directo contra el derecho a informar y ser informado. Alonzo era conocido por su compromiso con la verdad, su cobertura comunitaria y su labor crítica en temas de interés local. Su muerte es parte de un patrón preocupante de amenazas, hostigamientos y asesinatos que sufren periodistas en distintas partes del país.
Ante este hecho, la Asociación de Periodistas de Sur Occidente emitió un comunicado titulado “Cuando decir la verdad e informar es un delito”, en el que se lamenta profundamente el asesinato de Alonzo y se exige justicia. La organización subraya que este no es un caso aislado, sino un reflejo de la impunidad y la falta de protección con la que deben convivir muchos periodistas en el ejercicio de su labor.
“El asesinato de Ismael Alonzo debe ser una llamada de atención para todos. No podemos permitir que el miedo silencie a quienes buscan la verdad”, señala el comunicado.
Desde distintos sectores del periodismo nacional se ha hecho eco del repudio ante este crimen, y se exige al Ministerio Público y al Ministerio de Gobernación una investigación inmediata, imparcial y efectiva, que permita identificar y castigar a los responsables. No se puede seguir normalizando que informar cueste la vida.
La muerte de Ismael Alonzo enluta al periodismo guatemalteco y pone una vez más en evidencia la urgente necesidad de fortalecer los mecanismos de protección a periodistas, especialmente en regiones donde la violencia y el abandono del Estado exponen aún más a quienes se atreven a denunciar y visibilizar las problemáticas sociales.
El periodismo no debe ejercerse con miedo. Decir la verdad no puede seguir siendo una condena.