Una nueva controversia sacude al binomio presidencial tras revelarse que la vicepresidenta Karin Herrera mantiene el salario más alto del Ejecutivo, pese al compromiso público de reducir los ingresos del alto mando del gobierno. La reacción inmediata del presidente Bernardo Arévalo, ordenando recortar sus gastos de representación, deja en evidencia el creciente distanciamiento en el seno del poder.
Este jueves, 3 de abril, se conoció que la vicepresidenta Karin Herrera continúa recibiendo su salario completo, sin aplicar la prometida reducción que el binomio presidencial había anunciado para el año 2024. La información generó fuertes críticas en redes sociales y sectores políticos, al revelarse que Herrera es actualmente la funcionaria del Ejecutivo con el salario más alto.
En respuesta, la vicepresidenta publicó un comunicado oficial en el que justifica su decisión con base en argumentos jurídicos. Según Herrera, el salario asignado al cargo de vicepresidencia constituye un derecho adquirido desde 2004, y su reducción podría representar una violación constitucional y sentar un precedente legal negativo para futuros funcionarios:
“No puedo tomar una decisión que afecte los derechos de quienes ocupen el cargo posterior a mi persona, lo cual podría derivar en futuras repercusiones legales… He trabajado incansablemente en beneficio de la población y lo seguiré haciendo con el mismo compromiso que asumí desde el primer día de mi gestión.”
Sin embargo, la reacción del presidente Bernardo Arévalo fue inmediata. Mediante otro comunicado oficial, el mandatario instruyó al Ministro de Finanzas a reducir los gastos de representación de la vicepresidenta Karin Herrera, medida que deberá aplicarse de forma inmediata:
“El Presidente… ha instruido al Ministro de Finanzas Públicas aplicar la reducción acordada a los gastos de representación de la Vicepresidenta, para que surta efectos inmediatos.”
La situación evidencia una fractura en la relación entre el presidente y la vicepresidenta, que ya se había dejado ver semanas atrás durante la polémica visita del rapero puertorriqueño Residente (Calle 13). En esa ocasión, Herrera fue excluida de las actividades oficiales, lo que motivó una publicación indirecta en su cuenta de X (Twitter), señalando su malestar por no ser tomada en cuenta.
Esta nueva confrontación entre Arévalo y Herrera profundiza las tensiones internas dentro del Ejecutivo, debilitando la imagen de cohesión que habían intentado proyectar al inicio del gobierno. Además, pone en duda la viabilidad de las promesas de austeridad que formaban parte de su discurso de transparencia y renovación política.

