Los editores europeos se muestran más permeables al uso de la inteligencia artificial (IA) que hace un año. Así se vio en el II Coloquio de Editores Europeos de las Conversaciones Literarias de Formentor, en Pollença, Mallorca.
Allí, 28 editores, agentes literarios y scouts debatieron el tema el domingo y el lunes, divididos ante los desafíos de la IA.
De la resistencia al debate
Paloma Sánchez van Dijck, editora del sello neerlandés Meulenhoff Boekerij, contó que su editorial revisa cada tres semanas sus políticas sobre la IA. Antes descartaban usarla para cualquier texto; ahora ya la emplean para los textos de marketing.
Gustavo Guerrero, editor de Gallimard para el área española, portuguesa e iberoamericana, afirmó: “La IA ha llegado para quedarse, lo único que nos queda es entenderla”.
Guerrero recordó que ningún análisis literario humano detectó el uso de IA en la obra del canadiense Thélyson Orélien, retirada como candidata al premio Goncourt. “Fueron las máquinas las que lo desvelaron”, dijo.
La clave: para qué
Gianluca Foglia, director general del grupo italiano Feltrinelli, planteó que en unos años nadie preguntará quién usa la IA. “La clave es con qué fin”, señaló.
También se escucharon voces que rechazan cualquier papel de las máquinas. En varias intervenciones apareció la misma idea: la transparencia, saber si se usó la IA y para qué.
Foto: El País
